sábado, 24 de noviembre de 2007

“El daño ambiental podría tardar 3 años en desaparecer”

Alberto Morales
El Universal
Domingo 28 de octubre de 2007
alberto.morales@eluniversal.com.mx

JESÚS CARRANZA, Ver.— Mario Pérez, de la comunidad El Ranchito, refiere que escuchó el momento en que el ducto de 30 pulgadas que corre de Teapa a Salina Cruz hizo explosión el miércoles pasado en esta localidad.

Pero ahora, el hallazgo no le significa ni el más mínimo orgullo. “¿Dé qué vamos a vivir? El río está contaminado, gruesas capas de petróleo lo infestan”, agrega y su mirada se pierde en lo espeso del aceite que lo cubre todo.

Afirma que eran como las cinco de la tarde; él paseaba por la orilla del río cuando se oyó un gran estruendo y en sólo unas horas miles de litros de aceite comenzaron a llenar la ribera del río Jaltepec, afectando la maleza, árboles y plantas.

Más de 10 mil barriles de gasóleo, según los reportes extraoficiales, llegaron al cauce de este afluente, así como a los ríos Chiquito y Coatzacoalcos, que representan el principal sustento de miles de familias de la región.

Como consecuencia inmediata de esto, miles de habitantes de las comunidades de Jáltipan, Hidalgotitlán, Uxpana y Jesús Carranza, se quedaron sin agua potable.

Pescador de toda la vida, Mario Pérez comenta que no sólo se siente ofuscado por el daño ecológico que causó este derramamiento de petróleo a los habitantes de esta zona, sino por los tiempos “que se vendrán peores para todos los pueblos y rancherías de esta área”.

“En una buena semana me ganó hasta 5 mil pesos por la venta de acamalla y langostino que saco del río. Es más, por estos días comienza a bajar el robalo, pero con esta peste a aceite, pos el animal se espanta”, afirma.

“¿Qué vamos a pescar? ¿De qué vamos a vivir? ¿Quién nos va a ayudar”, se pregunta el entrevistado. Para su familia, su trabajo y el de sus dos hijos mayores, resultado de la pesca, representa el sustento para 10 personas.

“¡Mire cómo palean, puro aceite. Además, con la fuga, el aceite también se metió a los motores de las lanchas y eso quién nos lo va a pagar”, lamenta mientras una cuadrilla de trabajadores de Pemex, llevan el espeso líquido hacia las bombas de dragado para captarlo y sacarlo del río Jaltepec.

Amén de su precaria situación económica, Mario comenta que este año estaba juntando para comprar una lancha de fibra de vidrio, porque la que tiene de madera “ya hace agua desde hace un rato”.

Pero con los daños causados por el crudo sobre el afluente, en donde todos los días pesca, su sueño se ve lejano, frustrado.

Coincide con otros cooperativistas en que el daño ambiental podría tardar tres años en desaparecer.

No hay comentarios: